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L’Americana Film Festival – Parte II



americana film festival 2014
Tras un estreno espectacular el jueves, servidor acudió a la segunda jornada del festival Americana con muchas ganas de dos títulos por encima del resto de las proyecciones de ese día: The Motel Life y Drinking Buddies. El primero, por volver a ver a Stephen Dorff en acción, un actor que últimamente ha estado más metido en cine de un corte diferente y que personalmente, me parece mucho más crédulo que cuando actuaba en películas más comerciales y taquilleras. El Segundo título llamaba mi atención por que demasiada gente afín a mis gustos cinematográficos me había hablado bien de esa película, y aunque pocos géneros odio más que las comedias románticas, tenía muchísima curiosidad por ver si seguía la opinión de mis amigos y me parecía tan espectacular o simplemente otro bodrio a la altura de cualquier película de Meg Ryan y Tom Hanks (sí, lo lamento… No me gusta ESA película).

Llegué justo a tiempo para ver el principio de The Motel Life. Una película que venía precedida con el premio al mejor guión y el premio del público en el festival de Roma, nada mal para ser el primer film de unos desconocidos (al menos para mi, supongo que en su barrio serán unos tíos muy populares) hermanos Polsky, y que narra en forma de Road Movie la relación entre Jerry y Frank, dos hermanos con vidas complicadas y que solamente se tienen el uno al otro para sobrevivir.

The Motel LifeLa película nos transporta a través de una fotografía espectacular a cargo de Roman Vasynov a la América profunda de nieves y bosques, moteles de luces tenues y carreteras interminables… Una película donde para nada decepciona ninguno de los actores, Stephen Dorff está brutal, y borda un papel lleno de ternura. Emile Hirsch, el hermano pequeño y sensible, muestra desde mi punto de vista una enorme madurez interpretativa. Una película que para nada decepciona, con quizás un arranque algo lento pero que sin duda se recupera rápidamente y con creces.

Después vino The Retrieval un film atípico dentro de las temáticas que el cine independiente suele tratar, el western. Eso sí, con un enfoque algo más minimalista y con el claro sello indie, que se ve reflejado tanto en la trama como en el guión y la dirección del film.

La película, dirigida y escrita por Chris Eska, nos transporta hasta los últimos días de la Guerra Civil estadounidense, donde un despiadado negrero caza-recompensas busca dar caza a Nate, un esclavo liberado y con una deuda por saldar con éste. Para hacerlo envía a Will, el joven protagonista de esta cinta junto a su despiadado e interesado tío. Durante ese viaje, Will madurará aprendiendo lecciones de vida como la lealtad o el peso de la responsabilidad. El film, aunque peca de predecible prácticamente desde el primer fotograma de la película, se deja ver con facilidad, y a pesar de la sencillez de su argumento, te deja pegado hasta el último minuto, que aunque con un final demasiado claro, deja en general un buen sabor de boca.

Drinking BudiesPor último, para cerrar la noche del viernes, llegó la esperada Drinking Buddies. Ya desde la cola de entrada se vio que era uno de los platos fuertes del festival, y un patio de butacas lleno y un “sold out” colgado en la taquilla lo dejaba todavía más claro. Y la verdad que al finalizar la película confirmé que sin duda. Drinking Buddies ha sido la mejor película del festival.  Una película realista, donde los personajes hablan más sin decir una palabra que hablando. Complicidad, amistad y una “TSNR” (tensión sexual no resuelta) evidente y que conduce toda la película. Olivia Wilde y Jake Johnson como Kate y Luke, protagonistas de la cinta, hacen unos papeles redondos, Anna Kendrick y Ron Livingston les complementan a la perfección. Situaciones cotidianas que resultarán familiares a todo el mundo resultan un regalo para el espectador. Un film encantador desde el primer minuto hasta el final. Diez sobre diez.

El día del sábado se estrenaba con otro de los platos fuertes, Jack Goes Boating. El único film dirigido por ese espectacular actor que era Philip Seymour Hoffman, lamentablemente desaparecido hace demasiado poco tiempo. Quizás ese hecho hizo que la película se viera con otra sensibilidad, que dio como resultado que a nadie le disgustara. Con un reparto acertadísimo y nominada a tres Independent Spirit Awards (guión, actor secundario y actriz secundaria), la película deja claro que no va a ser la habitual historia de dos personas que se conocen y enamoran desde el minuto uno.

Jack Goes BoatingJack Goes Boating cuenta la atípica historia de amor de dos personajes frágiles, con mentes desordenadas que en el caso de Jack, personaje protagonista interpretado por Philip Seymour Hoffman, roza casi un trastorno obsesivo compulsivo. Una cinta cargada sin embargo de ternura, momentos divertidos e interpretaciones que en ocasiones nos llevan en un segundo de la comedia al drama. Muy a destacar es la creación de algún plano muy creativo y alejado de lo convencional, pero que permiten adentrarnos en la personalidad del protagonista con gran facilidad, así como la elección de unos actores secundarios complejos y que llegan casi a ensombrecer a los protagonistas.

Siguiendo la tarde del sábado llegaba otra película por la que sentía gran curiosidad, sobre todo por su planteamiento. Joe Brewster y Michele Stephenson son, además de directores, los padres de uno de los protagonistas de American Promise: Un documental que graba la vida y el proceso educacional de dos niños afro-americanos a lo largo de 14 años consecutivos, en los que vemos como su entorno y educación, caminos muy distintos comenzados desde un mismo punto, llevarán a uno y a otro a la consecución de sus propios sueños. Y es que lo que podía parecer una dura prueba, con un documental de dos horas y media de duración, resultó una muy grata sorpresa. El film tiene un ritmo excelente y ver como los personajes crecen y evolucionan hace que les ganes cariño, y que logres una empatía que al final de la película, se ve recompensada con un final de lo más positivo.

Tras dos horas y media de película y un ratito para estirar las piernas, me preparé para ver la que para mi sería la última película del sábado, In A World

La película venía precedida por excelentes críticas, una actriz que gracias a la televisión ha alcanzado cierta dosis de fama, y el premio a la mejor película en el pasado festival de Sundance. O sea, que tenía números de gustar, y la verdad que gustó. Lake Bell dirige, escribe e interpreta una cinta que deja ver el mundo del doblaje en Estados Unidos, un mundo competitivo lleno de envidias y trapos sucios que Lake Bell se encarga de dejar ver en un tono de comedia muy bien traído. Pequeños cameos como el de Cameron Díaz, Geena Davis (¡sigue viva!) o Eva Longoria acompañan una cinta con muy buenas interpretaciones y que hizo que me fuera de los cines Girona con una sonrisa de oreja a oreja.

Upstream ColorEl último día del festival, llegué para ver Upstream Color, una película de ciencia ficción obra de un director con experiencia en el género, Shane Carruth, que no conforme con dirigir y escribir el guión de la película, lleva también la fotografía (lo mejor de la película junto a la iluminación con diferencia) y de paso actúa. La película nos conduce, a través de un hipnótico universo, a un trama inquietante y un universo de ciencia ficción donde un parásito lleva a los protagonistas hasta situaciones límites. Una cinta que a primera prometía y que desde luego, no decepcionó para nada.

Ya por fin y para cerrar el festival, vino Ain’t them bodies saints, un film ambientado a mediados de los 70 dirigido por David Lowery que nos trae una historia dramática donde las malas decisiones llevan a Bob a la cárcel, autoinculpado de un crimen que ha cometido su esposa. La película nos transporta desde ese momento a su época en la cárcel hasta su posterior fuga y el encuentro con su mujer y su hija. Una cinta con una belleza de planos muy singular, en parte gracias a paisajes muy bien escogidos, pero que peca de lentitud en demasiadas ocasiones y que lamentablemente, y tras la de Upstream Color, se me hizo un poco larga.

Esa última película dio un punto y final a un festival con una muy buena selección de películas lejos del alcance del gran público, sobre todo en nuestro país, lo que siempre se agradece para los que preferimos un lenguaje narrativo menos comercial y con historia que en la mayoría de ocasiones resultan mucho más creíbles e interesantes que grandes títulos. Un festival con una organización entregada y que supero los escollos que seguro surgieron. Desde aquí todo mi agradecimiento por cuidarme y atenderme, y esperando que sea un festival con la continuidad que se merece.

Hasta entonces, seguiremos esperando.
Redacción: David Arrieta
Fotos: Americana Film Festival

Archivo Cine

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