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Cruïlla 2015



Cruïlla 2015
Cruïlla
es un festival creado para gustar a todo el mundo. Esto es así. Es innegable el hecho de que es uno de los festivales más coloridos en lo que refiere a estilos de todo el panorama nacional. A través de sus tres días y medio, los asistentes caminamos por estilos que fueron desde el metal instrumental hasta la fusión más electrónica pasando por el reggae, el pop, el hip-hop o lo-que-sea-que-hace-cocorosie. Así, sin mojarse los pies primero. Chapuzón musical de jueves a domingo.

Y para empezar fuerte, el jueves Asian Dub Fundation lo dio todo en un concierto con falta de público y sobrada calidad. La banda es veterana y tiene tablas como para construir un galeote, y lo demostró repasando gran parte de su repertorio. Viejos clásicos del grupo se cruzaron con temas de su nuevo álbum, “The Signal and The Noise”, y momentos cumbre de solos de guitarra, bajos que hacían temblar el fórum de Barcelona y momentos de beat-boxing a toque de flauta, una cosa muy extraña pero que sin duda marcó el momento más aplaudido de todo el concierto.

Asian Dub Foundation Cruïlla 2015

El viernes la jornada empezó para un servidor con Cocorosie… No era el primer concierto de la tarde, pero si el primero que me interesaba de verdad. En disco las hermanas Casady ya dan muestras de un estilo muy complicado de clasificar a menos que nombres a Björk en la definición, como Björk pero con menos droga… O igual no, con más droga… Acid Folk dice Wikipedia. La cosa es que semejante mezcla de música electrónica con una importante presencia vocal que parece venida del espacio tenía que verse. Y vaya si se vio… Se vio y se disfrutó. Una propuesta en directo que decide sustituir cachivaches electrónicos por un tipo haciendo todas las bases en Beat Box ya dice mucho de la banda. Subidas bajadas, bailes eclécticos, maquillajes de fantasía y calidad. Mucha calidad. Un concierto sin altibajos que cumplió casi todas las expectativas y que personalmente para el que escribe fue de lo mejor del festival.

Con la tarde apuntando maneras a nivel calor, fui hacia el concierto del Sr. Cullum. A mi Jamie Cullum siempre me ha producido una especie de amor-odio extraño. Es una persona simpática que parece conquistada por el rollo crooner, aunque la evolución de sus temas desde que empezó su carrera musical parece que indica lo contrario. Su estilo es como un soul pintado de rosa purpurinesco, donde el vaso de whisky del crooner se ha cambiado por unos mojitos con sobredosis de azúcar.

La cosa es que su concierto, excepto para sus fans más acérrimos, terminó resultando aburrido hasta decir basta. Sin un ritmo claro, improvisaciones que rompían los temas, esas versiones de Rihanna que matan un poquito a la música… No vi una línea de estilo definida en su concierto, y aunque eso admito que puede resultar positivo para muchos, a mi no me convenció.

Jamie Cullum Cruïlla 2015

Tras Cullum llegaba otra de las propuestas edulcoradas que tenía muchas ganas de ver, Of Monster and Men. Aunque sus temas estén cargados de clichés a nivel de estructura, que dan como resultado quizás unos temas demasiado comerciales, la verdad es que estos muchachos islandeses están conquistando cada vez a más gente… Eso se notó en la afluencia de público, en las ganas que demostró a 10 minutos de empezar, y en la siguiente decepción cuando responsables del festival comunicaron que el concierto sería mucho más corto por la enfermedad de Kristján Páll, bajista de la banda. Aún así, pasearon durante casi 40 minutos sus temas más míticos, Little Talks, King and Lionheart o Dirty Paws fueron alguno de los hits que hicieron saltar y bailar al más sosaina, y es que si no tarareas el pa-para-para-ba-ba-ba de Little Talks es que, lo siento, naciste sin sangre.

Terminados Of Monster and Men el malote de Kendrik Lamar ocupaba el escenario principal. Ojo preparaos… fans de los de gorrita plana y pantalones caídos ocupaban las primeras filas fumando cosas prohibidas para ver al nuevo chico malo del Hip Hop internacional. El rapero californiano lleva ya bastantes años pegado al micro, y sabe combinar de un modo perfecto unas rimas y una voz muy personal con unas bases que van más allá de lo clásico. Desde el principio de su concierto mostró una honestidad y transparencia en su personalidad y en sus letras que nos hizo disfrutar a todos, y de su concierto solo se pudo sacar un adjetivo: brillante.

Tras Kendrik Lamar llegaba un poco el momento complicado. Las opciones eran múltiples, y la elección complicada, así que tras ver los primeros temas de The Cat Empire, me encaminé hacia el escenario de Radio 3 donde Toundra iba a hacer lo suyo, no sin antes saborear uno de los grupos que me recomendaron por la novedad de su propuesta, Seward. Un grupo completamente ecléctico, que mezcla en un agitado (y nunca mejor dicho) cóctel, sonidos cercanos al metal y al “pop nervioso”. Tan nervioso que la verdad, costaba seguirles el ritmo en un concierto en el que la gente no estuvo por la labor.

Después del paseo llegué justo a punto para que Toundra salieran al escenario. No excesivo público hizo que me preguntara si quizás la propuesta de los madrileños no terminaba de encajar en el-festival-que-gusta-a-todo-el-mundo, aunque, como fan de esta banda desde hace bastante tiempo, entiendo que mi criterio no es excesivamente objetivo, como tampoco puede serlo esta crítica, y es que los madrileños no decepcionan. Nunca. Si bien su propuesta instrumental puede desconcertar a algunos, es innegable que la pasean con una calidad muy difícil de discutir. Fraseos interminables de cuerdas con un sonido demoledor fueron de menos a más en otros de los conciertos para enmarcar del Cruïlla 2015.

Tras Toundra poco más quedaba el viernes… Escuchar los últimos momentos de Capital Cities por si sonaba el hit (que supongo que tendrán más temas, pero la verdad, poco me interesan) y de ahí desfilar al catre para reponer fuerzas y estar fresco para el sábado.

Laurent Hill Cruïlla 2015

Y es que el sábado venía EL concierto del Cruïlla… La estrella más esperada, el nombre que todo el mundo tenía en la cabeza, la musa del hip-hop, la femme fatale que se ha cansado de pagar los taxis y de ser amable con los que no la reconocen… Lauryn Hill.

Antes de ese momento, Emelí Sandé y Aloe Blacc destilaron sus temas sin dejarse intimidar por ir delante de la estrella del festival, con conciertos muy correctos (sobre todo en el caso de Emelí Sandé) y que encantaron y sorprendieron (sobre todo Aloe Blacc) a fans y no tan fans, prepararon a la audiencia para el momentazo de la noche… Lauryn Hill.

Y es que ese momento merece la pena un capítulo a parte en esta crítica, así que allá vamos…

LAS AVENTURAS Y DESVENTURAS DE ACUDIR A UN CONCIERTO DE LAURYN HILL

Así es amigos… Tras vadear el desventurado océano de público que aglutinaba las filas del escenario principal, servidor logró colocarse casi al borde del escenario… Que digo escenario… a esas horas ALTAR para muchos de los fans que esperaban la actuación de una de las mejores voces del hip-hop internacional desde los años 90, y miembro de una banda que lo queramos o no, revolucionó la escena. Lo curioso es que llegué bastante justo de tiempo tras Aloe Blacc, y la cosa no hacía visos ni de medio empezar. Comentando con el público alguien me dijo que se había anunciado un retraso de diez minutos en la actuación de la diva, y aquello sólo fue el principio.

El concierto de Lauryn Hill estaba programado a las 22.00… Eran casi y cuarto y sobre el escenario no había nadie. Sobre y media, cuando la gente empezaba a silbar por el retraso, el peor DJ de la historia de la música salió al escenario en lo que parecía el principio del concierto y al grito de “are you ready for Ms. Lauryn Hill!!!!” hizo que la gente del público empezara a enloquecer un poquito. Sin embargo, aquello no parecía el principio, sino una mala excusa de que algo pasaba y al público se la intentaban dar con mostaza. Tras destrozar por culpa de una mezcla horrible algún tema clásico de reggae y repetir no menos de una decena de veces el “Are you ready for Ms. Lauryn Hill”, la gente comenzó a impacientarse, silbidos y comentarios entre el público hizo que la cosa subiera de tono, hasta que casi 40 minutos más tarde, los músicos se situaron, el peor DJ de la historia se retiró del escenario, y salió la desfasada sombra de lo que antaño fue la gran musa del Hip-Hop, Lauryn Hill.

Su concierto no tuvo nombre. Desde el principio Lauryn señalaba enfadada al técnico de monitores que afinara los volúmenes, ordenaba con cara de enfado a los músicos una vuelta más a la estrofa, llegaba tarde a las voces por darle la bronca a su guitarra principal y se le veía que lo que tenía ganas era de terminar. Temas acelerados en su tempo o acortados, feos gestos con el público, como cuando tras “Killin Me softly” el público siguió cantando el estribillo y Lauryn Hill les mandó callar con un gesto del brazo. Escasos 45 minutos de concierto que además se alargaron fuera del horario y que terminaron pagando los grupos que tocaban después de ella, por no decir que la última parte fue pensada, en opinión por supuesto del que escribe, para putear a su excuñado, Damian Marley, quien tocaba después y al que arrebató una de las versiones que suele incluir en su repertorio, “It could Be Love” de Bob Marley… Pues de “Love” bien poco, Ms. Hill…

A partir de ese momento no se habló de otra cosa en el festival. Caras de decepción por parte de los fans que habían pagado el abono completo de un día sólo por ver a Ms. Hill lo decían todo. Que el peor momento del festival te lo de uno de los grandes nombres tiene que ser una marranada para el organizador, que seguro que tomó buena nota de a quien no volver a llamar en un futuro.

Pero sigamos con el festival, el festival de verdad, y es que después de Lauryn Hill llegó otro de los grandísimos conciertos del CruïllaDamian Marley.

Te puede gustar más o menos el reggae, pero es innegable que Damian Marley transmite en su música y en sus conciertos una energía positiva de lo más contagiosa. Haciendo sonar sus temas más conocidos, como Welcome to Jamrock o Road to Zion, el jamaicano hizo las delicias de todos los que acudimos al escenario. A destacar el desparpajo de su hijo, que ayudó a su padre en uno de los últimos temas del pequeño de los Marley, haciendo que el público pusiera ojitos. Muy, muy brillante.

Sparks + Franz Ferdinand Cruïlla 2015

Otra de las propuestas curiosas del festival fue invitar a la especie de gamberrada que han ideado Franz Ferdinand uniéndose a los californianos Sparks. Yo recuerdo escuchar algo de Sparks hace la tira de años, y su rollo tan brit pop (aunque sean yankis es innegable que suenan MUY ingleses) nunca me conquistó y la verdad, no me conquistaron entonces, y no me han conquistado ahora.

Su concierto no pasó de divertido, con bromas al inexpresivo teclista de Sparks y un Russel Mael inevitablemente eclipsado por un Alex Kapranos a mi ver mucho más capaz en todos los sentidos, con más carisma y líder de una banda que ha sido capaz de crear mejores temas.

El festival apuntaba a su fin, y tras aquella broma musical, acudí al que para mi fue el último concierto del sábado y del festival, Caravan Place. Muy criticados por su propuesta de música electrónica inspirada en los años 20 (es innegable), un concierto suyo es divertido y bailable, sin mayor pretensión, vas y te lo pasas bien, te olvidas de los problemas durante una hora y pico, y terminas con una sonrisa… ¿Para qué pedir más?

Tras Caravan Place, derrotado y cansado volví a casa con muchas intenciones pero pocas fuerzas para el día siguiente, así que, con el perdón de todos los artistas que actuaron el domingo, me quedé en la cama superando la resaca y pensando en por qué Lauryn Hill es tan desdeñosa con su público y Damian Marley una persona tan encantadora. Buenas noches.

Redacción: David Arrieta / Fotos: Cruïlla Festival

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