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Scott Weiland, Au revoir




Scott Weiland

OK… No voy a ir de super-fan, ni de que sigo a Stone Temple Pilots desde el primer disco. Voy a ser honesto hasta la médula. Encontré a Stone Temple Pilots y a la voz de Scott Weiland por casualidad en la canción que la banda cedió para la película de “El Cuervo”, “Big Empty”. Me sorprendió el tono pausado de la canción dentro de todo el repertorio de la cinta. Quizás fue la canción que en una primera oída menos me gustó de toda la banda sonora, pero con el tiempo, cuando el tema llegaba, tenía una sensación curiosa de calidez que en la juventud de los años 90 no supe identificar, pero me resultó más sencillo cuando crecí, la nostalgia, y es que pocos discos y pocos grupos resumen tan bien una época como Stone Temple Pilots y “Purple”, y que su cantante, Scott Weiland, haya muerto, es sinceramente, una putada que llega muy hondo a todos los que identificamos a ciertas bandas con ciertas épocas, por que al final, es como si nos arrancaran un pedazo de nuestra propia vida y de nuestra propia historia. Y eso siempre duele.

Después de aquel descubrimiento un amigo de la escuela más fan de “El Cuervo” que yo me grabó “Purple” en una de aquellas cintas TDK en las que todos poníamos los nombres en rotring y los más osados se inventaban hasta las portadas. La putada (o ventaja) de las cintas es que encontrar una canción en concreto era muy complicado, así que empecé a escuchar aquella cinta de principio a final con intención de escuchar “Big Empty”. Ya con “Meatplow” me dejaron claro que aquello iba en serio. Guitarras contundentes y aquella voz que sobresalía en esos estribillos de voces dobladas tan míticos de la banda. Avanzaba por el disco y a las tres o cuatro escuchas de “Purple”, “Big Empty” ya me daba igual… “Interstate Love Song” me recordaba a Pearl Jam, “Meatplow” a Mudhoney, Stone Temple Pilots primero me moló por asociación… Luego por que “Purple” es un discazo que por si solo ya lo vale.

Me gustó tanto aquel disco que cuando salió “Tiny Music” ahorré de la paga de mis padres para comprarme el cd original a 2.500 pesetas en discos Revolver. La intro ya descolocaba, pero era 1996 y esos inventos de empezar con un tema que no tiene nada que ver con el resto del disco ya me los conocía de otras bandas, así que con “Pop’s Love Suicide” ya más o menos me empezaron a sonar como recordaba… Luego seguía “Tumble In The Rough”, bien… Molaba con aquel contratiempo raro de todo el tema, pero luego seguía “Big Bang Baby” y recuerdo que no me gustó nada. No me sonaba a los Stone Temple Pilots que recordaba. Para remate, recuerdo que le cogí una tremenda manía al videoclip. ¡Lo detestaba!. Después venía “Lady Picture Show”, que era otro bajonazo de tema… Así que quizás fue el videoclip, o un disco que me sonaba demasiado comercial, o por que Weiland conoció a la heroína,  pero lo dejé de lado y seguí escuchando otras bandas.

Tras aquel disco les perdí bastante la pista. Me fui por otros lados en lo musical y aunque veía los videoclips de Stone Temple Pilots y era como “oh! Stone Temple otra vez suenan como deberían” no volví a comprarme nada suyo… Muchos años después, gracias a internet, descubrí en “Nº4″ quizás el mejor disco de su carrera (con permiso de “Purple” y “Core”), pero eso fue otra historia.

Pasó el tiempo y apareció “Velvet Revolver“. Mentiría si dijera que aquel disco no me lo compré por que tocaba Slash y me la pelaba quien cantara… Pero joder… ¡El maldito Scott Weiland seguía tan en forma como recordaba! El videoclip me encantó, su concierto en Barcelona me encantó. Además era la primera vez que veía a Scott Weiland en directo y aquello sí que ya fue amor puro. Se movía, contorsionaba…

Así pasó el tiempo, me hice mayor, y como tantos otros treintañeros con historias similares, dejamos aquellas bandas en nuestra historia musical, al recuerdo de aquellos tiempos en los que íbamos a los conciertos con aquellas Converse gastadas, tejanos rotos y camisas de cuadros (oh.. wait…), hasta que me entero hoy que Scott Weiland ha fallecido mientras estaba de gira con su actual banda, ¿los motivos? dan igual al final, otra voz de aquella gran hornada de primeras bandas grunge que sólo se podrán escuchar gracias al plástico… Kurt, Shanon, Layne… Id haciendo sitio, que llega Weiland.

Redacción: David Arrieta

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