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Moda : Una Historia para cada Canción |
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Una Historia para cada Canción Hay canciones buenas, canciones malas y canciones especiales, teniendo estas últimas una cualidad encantadora: por buenas o malas que sean, siempre nos llegarán al corazón. Las recordamos por alguna circunstancia especial, y ponerlas en la cadena de música es llenar la habitación de otro tiempo. Aquí van seis canciones no especialmente buenas en nada, (algunas sí), pero que recuerdo con cariño. Si no queréis que os dé el coñazo, enviadme vosotros el recuerdo y santas pascuas (marta@popchild.com). |
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Don't you want me (Human League)
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House of fun (Madness) Los capítulos de The Young Ones eran el acontecimiento semanal en casa. Debido a la infame política de doblaje de Catalunya, el inglés surrealista de Mayall y los suyos se perdía para convertirse en un catalán al que, todo hay que decirlo, me acostumbré y cogí gusto. En cada capítulo, como sabéis, aparecía un grupo musical. Normalmente tocaban en la cocina de la casa, o en un escenario acorde al argumento, pero los Madness se curraron coreografía en la que caminaban por la calle hasta la casa. No sé qué me pareció tan especial: los tirantes, los gorros, las americanas, las chapas, las Martens, el modo de caminar. Yo era muy joven y aún no sabía que había vida después del chandal. Estilo, actitud, seguridad. Y una gran canción, por supuesto. |
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Iron Lion Zion (Bob Marley) El otro día estuve en la FNAC. Me dirigí a la sección de reggae; no esperaba encontrar maravillas, pero quedé muy decepcionada. El asunto es que buscaba un cd que incluyera esa canción de que os hablo. Fuera el que fuera. Hubiera aceptado incluso comprarme un directo o una de esas apestosas recopilaciones con diseño de carátula hecha con el photoshop y la punta del nabo. Pero ni así. Y no sé por qué, no es en absoluto una rareza. A los herederos de Marley le quedan ya pocas rarezas que explotar. El asunto es, en fin, que no la encontré, llevándome a cambio a los reggaesouleros Paris Connection (compra que un rastaman aprobó con un pulgar alzado al cruzarme con él en el pasillo, lo juro). Ahí va entonces el recuerdo de la canción de Marley. Corría el año 1994 y yo era un mar de dudas: ¿qué hacerme? -nótese el sutil matiz: no ser, hacerse-. La fortuna quiso que mi mejor amiga de entonces fuera una hippie de las de toda la vida (chirucas, mallas rayadas, pañuelo palestino, camiseta lila, abalorios mil). Yo era pija pero ya me estaba cansando. Sus influencias (a esa edad, imperceptibles pero firmes como una losa) provocaron en mí breves virajes hacia el mundo de las flores y las manis. Hay que decir en mi descargo que jamás me rebajé a escuchar Sopa de Cabra -no se merecen ni la negrita- y demás mierdas. De hecho, jamás fui hippie. Una tarde mi colega se trajo un cassette de Marley (maravillosas tardes de iniciación...), lo puso, y ahí estaba: Iron Lion Zion, Marley hablando por boca de una raza entera. |
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Da Funk (Daft Punk) ¿Qué ha sido de Daft Punk? Una conocida mía, adolescente, se flipó con el último disco. Eso sólo puede decir que están completamente acabados. Sin embargo, el LP de la bonita portada bordada fue uno de los bombazos del 96. Mi primer recuerdo nítido de Daft Punk se remonta al Fin de Año de 1997. Me estaba cambiando para salir cuando en la radio, en uno de esos resúmenes anuales, sonó -tronó- Da Funk. Antes había sido Around The World (odio el vocoder y nunca me gustó por circumstancias personales), pero fue ese riff implacable, impagable, el que hizo que en ese mismo momento me pusiera ante el espejo y supiera, de forma tan certera como que era 31, que algo había cambiado, que muchas más cosas iban a cambiar y que no iba a ir a la fiesta pija de esa noche. Al final, por supuesto, fui. En ella me encontré (entre más de 70 personas) a una sóla chica que, como yo, conocía Daft Punk (¡oh! ¡ah!). A ella también le gustaba Da Funk. Ya se sabe que la música hace más amigos que los Donettes. |
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Por: marta@popchild.com |