Moda : Guai Versus No Guai



Guai Versus No Guai

Señores, ya estábamos tardando al no incluir una de esas listas en las que, desde las atalayas pop, se pregona a diesto y siniestro lo que toca en cada momento. Saldemos pues cuentas pendientes.



Gafas feas, seducción asegurada.

Algunas cosas que están bien:

- exagerar en todo y completamente en serio para comprobar hasta dónde llega la credulidad/paciencia de la gente

- los del festival contempopránea, que te envían gratis un fanzine bastante potente

- las gafas feas


- pedir malibú con piña en el club y sentirse teen. O el cóctel-Sideral: Coca-Cola con leche condensada (vaya gag se marcó aquí la Dance de Lux)

- echarse un novio que tenga moto con sidecar


- coger los vídeos de "Aprenda a bailar salsa" de la biblioteca más cercana

- esa gente que se pone a la izquierda de las escaleras mecánicas, bloqueando la circulación. En Londres les volarían la cabeza con una recortada

- bambas Victoria de toda la vida


- ir sin sujetador y que sea lo que Dios quiera

- raparse al cero y ponerse peluca

- por fin hemos visto en directo las famosas bolsas Freitag de lona de camioneta. No están mal pero son chungas de encontrar y bastante caras

- la marca de bolsos El Bosque Animado se curra mucho los patrones y estampados, pero vende en tiendas demasiado caras, y entonces uno se acojona y ya no osa mirar el precio (en una tienda cara queda muy mal girar la fatídica etiqueta... si es que la hay)


- Duffer of Saint George es ya sin duda la marca de la temporada. Curioso cuanto menos, puesto que apenas se vende en tres tiendas en toda España, sólo la llevan los guiris y es cara de la ostia. A ver si no existe y va a ser una leyenda urbana. (añadido de última hora: confirmado; en Sportivo, de Madrid, tienen las camisetas de verano que más van a petar)

- añadimos otra marca de última hora: Franklin and Marshall


- en esa misma tienda de Sportivo vi LAS BAMBAS DE MI VIDA. Las había visto por primera vez en una Rolling Stone en 1995 y ya entonces me enamoré completamente: son las Vans de cuadro arlequín con suela de goma blanca. Sólo estaban en tallas de chico. Desolación absoluta

- Casarse. Quién lo iba a decir después de tanto tiempo, pero tras el prometaje de Borja y Diana Yo-yo o la reciente boda de Felipe Fresón con Ana de La Monja Enana, bueno, pues yo qué sé, habrá que encargarle los tarjetones de invitación a Aramburu o algo así

Algunas cosas que no están bien:

- tener que pagar mucha pasta por ropa que ni siquiera es de buena calidad (léase timazos a lo Delfín o boutades como Levi's Vintage)

- ponerse las Converse como homenaje irónico o moderneces semejantes. Molan porque son cómodas y baratas, qué coño

- los sujetadores con tiras de plástico

- las guarrillas que enseñan la tira del tanga por encima del pantalón

- esos jerseis de chico tan quillos con cremalleras a los dos lados del cuello alto (peor si son blancos)

- que las tallas de ropa street sean enormes. Las marcas, desde luego, son de extremos: de la paranoia de la anorexia a la talla 48

- los mantones de ganchillo; se lo pone una y todas las borregas detrás

- cortar en dos el bajo del tejano para que cuelgue y arrastre suciedad y escupitajos de la urbe

- las puñeteras plataformas

- la gente que va por ahí ¿luciendo? la carpeta de su universidad

- el color lila o rojo en el pelo

- los bolsos de charol rosa de las quillas

- las cadenas Pimkie y Bershka

- las peluquerías modernas; cada vez estoy más convencida que dejan al cliente más feo de lo que era, con esas crestas indiscriminadas, los tupés, los rapados, los escalados-palmera, los flequillos cortos y todas esas cosas raras

- los dependientes de tienda estúpidos. Esos que están reunidos parapetados tras el mostrador, de tres en tres, hablando de sus cosas (en voz alta para que les oigas, qué gracia tiene sino) y cobrándote con desgana. Ese acento, esas frases, esos pechos depilados. "Pues Pipo me trajo la mejor que he probado en meses. Lo plus de lo plus". ¿Tiene límite la gilipollez?

- no hay tantas ideas nuevas como se nos pretende vender. Repetimos una vez más: ¿para cuándo la nueva modernidad?

Nota: si te tomas algo de esto en serio es tu problema

Por: marta@popchild.com