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LIVE
Beck
| Polideportivo de Anoeta - San Senbastián | 11-07-01
Aún
no había anochecido cuando Sexy Sadie hicieron su aparición
sobre el escenario en calidad de teloneros del rubiales. Los mallorquines
cumplieron su papel con ganas y ante una audiencia que siguió el
concierto con entusiasmo, el cual se nutrió en gran medida del
rockero Butterflies. No faltaron ni I donÕt Know y Someone Like You ni
esa maravilla de su anterior trabajo titulada Stay Behind Me, que perdió
en delicadeza lo que ganó en electricidad, algo que muchos, yo
no, supongo que agradecerían.
Tras una ligera pausa...Ácomenzó el espectáculo!. Y es que
en el show, no puede existir mejor palabra para definir lo vivido, el
diablillo llamado Beck mostró las diferentes caras de que se nutre
su discografía sin centrarse únicamente en el sonido funkero
de su último trabajo, Midnite Vultures. La cosa arrancó
con fuerza. 10 músicos sobre el escenario, a cuál más
freak. Desde el primer momento el tipo disfrazado de supeheroe cutre se
ganó nuestros corazoncitos con su capa, sus bermudas y su pistola
de plástico, seguido muy de cerca por un bajista recién
llegado de los a–os 70 vía marte. Tres tipos con pinta de haber
salido de algún correccional, encargados de los metales, marimbas
e instrumentos de percusión varios, se situaron en la parte trasera
del escenario...ÁHollywood Freaks!. Los mas normalitos parecían
el guitarra, que también se desmelenó luego lo suyo y dos
estupendas coristas que daban un toque de distinción al escenario.
Unos segundos y...ÁCHAS! aparece Beck vestido de negro y con corbata roja.
Este colorido anarquista debiera habernos dado una pista clara de los
derroteros que seguiría el concierto.
Desde el primer momento suena funk, los vientos se desbocan, Beck se agita,
salta, grita...y se produce el feedback con la gente. A partir de entonces
ya nada sería igual esa noche, ni siquiera esta critiquilla. Todos
bailamos. La energía que nos es transmitida desde el escenario
es recogida por nuestros cuerpos...ÁNicotine and Gravy!. Pronto James
Brown se alía con el hip hop neoyorkino. Arriba Beck lo intenta
con el break dance. En un tema hay dos bajos sobre el escenario y lo que
suena le trae a uno a la cabeza a The Beastie Boys. Abajo todos como locos.
El subidón es cada vez mayor. De repente reclama, mejor dicho...
ÁExige!, que el público se suba al escenario a bailar con él.
20, 30 personas de lo más variopintas con profusión de guapas
jovencitas y un singular personaje ataviado como Richard Hell en la portada
del libro Por favor, matame (incluso el bajista se interesó por
su corbata) ahí arriba subidas y disfrutando como nunca lo habían
hecho.. El concierto no es tal; es una fiesta a la que Beck nos ha invitado.
Esto es el acabose...Áy estamos a mitad de la función!. ¿Qué
suena?...Tropicalia, Loser, The new pollution, Hotwax...
Parte dos. Beck recupera la cordura y nos muestra su cara folk-rock. Guitarra
y armónica. Pasamos del getto al Village. Cuando ya estamos cogiendo
el gusto a esta nueva muestra de talento de este geniecillo de metro 55
cambia de registro. Más baile, SexxLaws y...otra vuelta de tuerca
para escupirnos punk a la cara. Quizás este sea el lado más
endeble de Beck. Su punk-core es más paródico que real.
Y (muy) seguramente esta sea su intención real. La gente se impacienta...
Devils Haircut reclama el público. ƒl sabe jugar sus bazas y lo
deja para el final. Sacamos fuerzas de flaqueza y el polideportivo vuelve
a vibrar. ¿Qué nos queda por ver?...Ápues una ración
de heavy metal acompa–ada por las excentricidades premeditadas de los
músicos. Si al principio fueron James Brown y Bestie Boys, ahora
la cosa va de una mezcla entre Kiss y Sigue Sigue Sputnik (ÁQué
pintas Dios mío!). Y todo acaba...con un par de tipos jugando a
Bádminton encima del escenario.
Si tú no estuviste ahí espero que esto haya servido para
ponerte en situación.
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