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Pop Electrónico

Bent | "The Everlasting Blink" | Discmedi | | 2003

Embutidos en batas de cirujanos aparecen Simon Mills y Neil Tolliday, dueños y señores del corta y pega sonoro, dentro del artwork del que es hasta el momento su último trabajo “The Everlasting Blink”. Ya han pasado más de dos años desde el aclamado “Programmed To Love” (disco que era la suma de varios E.Ps) y ahora regresan sin mostrar signos de fatiga. Todo lo contrario. Su electrónica de diván para este 2003 es una clara muestra de ingenio y frescura. Mientras que a otros como Moby, que seguramente serán cabeza de cartel de algún gran festival estival, su propio estilo se lo ha acabado auto-fagocitando con creces como en su deficiente “18”, Bent, con este “The Everlasting Blink”, dan fe más que sobrada de que han sabido crear una espléndida suma de canciones llenas de detalles y sonidos estupendos combinados de manera magistral. Bandas como Lemon Jelly, Zero 7 o Revolvo han entregado trabajos de una calidad exquisita. Con este trabajo, Bent se han añadido con otro trozo de pastel que podrás degustar una larga temporada.

Así, por este quirófano particular han pasado un gran número de colaboradores, a la vez que se han apoderado de samplers tan inimaginables como alguno de la mismísima Nana Mouskouri por citar un ejemplo. En “King Wisp” nos sorprenden con esa introducción a ritmo de Mozart que da paso a un dulce encuentro entre la música clásica y la electrónica. Son capaces de mezclar divinamente un adagio con bases electrónicas. Violines, flautas traveseras y sonidos oníricos como introducción a este estupendo trabajo. En “An Ordinary Day” se acelera un poco más el ritmo del corazón a golpe de bases más contundentes (siempre sin pasar del estado de relax) muy cercanas a los Pet Shop Boys con una voz semilíquida que acompaña la melodía. Siempre recordándonos a un pasado. Un sonido retro pero muy moderno y exquisito a la vez. En “Strictly Bongo” y bajo otra nueva melodía de claro signo retro y ambiental se esconden samples de la griega Nana Mouskouri para acabar en un interludio entre canción y canción que recupera a ritmo de lounge la ambientación de los 70 más tórridos. “Beutiful Otherness” nos sorprende con la voz de Jon Mars (de The Beloved) que susurra dulcemente (quien no recuerda la maravillosa “The Sun Rising”) dando ritmo a una canción perfecta para el atardecer. Como si de un Leonard Cohen devorado por la electrónica se tratase. Fantástica colaboración y maravillosa canción. “Moonbeams” es un instrumental que, al ritmo de pedal steel y a ritmo de pasodoble al retoque de unas castañuelas, parece querer llevarnos en un viaje imaginario por el Hawai más clásico haciendo parada en Torremolinos en una extraña mezcla. Al ritmo de esta canción mejor tomarse un cóctel o una sangría. Todo vale. Con “So long without you” de nuevo este trabajo alcanza cotas altas despachándose un tema genial al ritmo de guitarras y ukeleles llevándote a un viaje donde el sabor de antaño reina de nuevo de manera acertadísima. Además cuenta con la colaboración de Billy Jo Spears. Si no te mueves suavemente en esta canción háztelo mirar sin falta antes de que sea peor. Sin lugar a dudas una de nuestras favoritas. En “Exercise 3” utilizan como base y melodía uno de los clásicos más populares del repertorio veraniego nacional: “Un rayo de sol”. Estupenda para quedar como un rey si la pinchas en una fiesta porque seguro que te preguntarán que quién hace esta versión. Con “Stay the same” recuperan y desempolvan a David Essex (ídolo de adolescentes de los 70) para grabar su voz y dejar una canción que claramente comienza con unos acordes que recuerdan al “Thieves Like Us” de New Order en una especie de homenaje a los sonidos de los 80 en general. Otra de nuestras favoritas. Otra de las cumbres del disco es “Magic Love”. Single de presentación y una excelente muestra del talento de los de Nottingham. Robando de ese dúo impresionante como eran Captain & Tenillen y dándole un toque muy retro a una canción que tiene toda la pinta de convertirse en un rompe pistas y, porque no, con el tiempo en un clásico. “The Everlasting Blink” es un curioso instrumental ambientado con el sonido que desprende un pedal steel hipnótico a ritmo de trip-hop. Bonita. Y para acabar, “Thick Erar” es otra melodía de juguete a lo Lemon Jelly que va seguido de un largo silencio antes de que una serie de sonidos inconexos a ritmos de twist y al borde de la experimentación (especialmente un teléfono que suena y suena) nos dé el contrapunto y nos sirva de despedida definitiva a un trabajo en el que queda claro que apropiarse de melodías para rehacerlas en canciones bellas puede ser signo de que la creatividad no necesita a veces de la creación propia. Estos reyes del corta y pega han vuelto para demostrarnos que aún podemos disfrutar de la música. Fascinantes. ¿A qué esperas?.


“The Everlasting Blink”






Por: Joan Casulleras y Rafa Piera  


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