Arte y Literatura

La chica y el viol
Tristan Egolf

Los personajes de "La chica y el violín" pertenecen a la misma estirpe que los subterráneos de Kerouac o los adictos al vagabundaje de Bukowski.
Charlie Evans, también llamado "Hanoi Jackson" o "El Mestizo", y Greetz Tinsel, el "Anarquista", sobreviven en Philth Town, una asquerosa ciudad a ciento cincuenta kilómetros de Nueva York, de Manhattan, que son como ciento cincuenta años luz. La mayor parte del tiempo, en palabra del mismo Tinsel, están sin blanca, porque no tienen dinero con que comprar comida, y son indigentes, porque no tienen dinero para comprar alcohol.

La novela arranca enérgica con un primer capítulo lleno de humor. Charlie Evans es un virtuoso del violín y participa en un grupo de cuerda condenado a tocar como telonero del concierto de regreso de un olvidadísimo grupo de metal, los Volstagg. La actuación es un completo desastre y Charlie abandona el violín. Reparte su vida entre el Desmon, donde vive una numerosa y variopinta cuadrilla de fauna urbana, el pub Maxine's y la tienda de delicatessen regentada por un holandés que le paga cuatro pavos por matarse a trabajar. Tinse el Anarquista es su indeseable compañero, siempre dispuesto a todo, ansioso por montar un buen pollo en cualquier momento y capaz de embaucarte en la empresa más disparatada.
Forman una pareja al estilo de Buddy Bradley y Apestoso en el "Odio" de Peter Bagge (si no has leído "Odio" deja esto para más tarde y corre hasta tu tienda de cómics más cercana; publica La Cúpula).

Los trabajillos a los que se dedican para conseguir algo de dinero son de la calaña de las "Rondas Willard": partidas de caza por el alcantarillado de la ciudad para reducir la población de roedores.
El episodio no es apto para fóbicos, Tristan Egolf consigue que sientas las ratas trepando por tus propias piernas. Todo cambia cuando Louise entra en su vida. Una mujer de origen francés, físico espectacular y una cuenta bancaria que tiende al infinito. Charlie Evans tendrá que decidir si quiere darle un giro a su vida o continuar respirando amoníaco en Philth Town. La chica y el violín o el whisky y la ratas.

Tristan Egolf (1971) es uno de los más jóvenes escritores de la nueva generación de narradores norteamericanos. Sus ideas no tienen el potencial transgresor e incendiario de, pongamos, Chuck Palahniuk. No obstante, "La chica y el violín", quizás por ser menos ambiciosa, no padece la dispersión narrativa de "Asfixia" o, sobre todo, "Naná", en las que la historia se escapa a menudo como agua por un colador. Con anterioridad, Mondadori había publicado la primera novela de Egolf, "El amo del corral" (1998).







Por: Anton  


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