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Interview

Aviador Dro | | Sevilla | 2004-11-23

Nunca ha habido en España, ni creo que habrá jamás, una banda como El Aviador Dro y Sus Obreros Especializados. Empezaron ya hace más de un cuarto de siglo, promoviendo temas tan espinosos como el avance sin pausa de la tecnología, la supremacía de la máquina sobre el hombre y la energía nuclear. Y aún nos hacen soñar con maravillosos paisajes llenos de hangares, serpientes gigantes devorando casas, Godzilla, y fábricas de envasado de alimentos.

Fue una noche grande la de aquel 20 de noviembre en Sevilla. La sala estaba llena, aunque Servando esperaba aún más asistencia. Ofrecieron un concierto maravilloso, contentando a viejos zorros y satisfaciendo a nuevos conocedores: empezaron con "Néstor el Cyborg", y por ahí sonaron "Nuclear Sí", con toda la sala coreando el estribillo como si de hooligans enfebrecidos se trataran, "Selector de Frecuencias", una de las mejores canciones pop cantadas en castellano de toda la historia y también temas recientes, como la preciosa "Radiante" o la desengañada y política "Ultimátum a la Tierra". Todo fue actitud, diversión, entrega de bebida radioactiva (en un botecito elaborado por ellos en verdad irresistible) y un espíritu de fiesta como pocas veces he vivido. Después charlé un poco con Servando, al que quiero agradecer a él y por supuesto a todos los obreros especializados, todos estos años de oasis pop fantacientífico. Por otros veinticinco años más, gracias.

Una vez dijisteis que las discotecas serían las catedrales del futuro. ¿Seguís pensando eso? ¿Creéis que se ha cumplido ya?

Los discjockeys son como dioses ahora mismo. Esta es una de las cosas que se han cumplido, de las que decíamos hace 25 años. La energía que se desprendía en una discoteca era el detonante ideal para transmitir ideas y ahora mismo es una realidad.

¿Entonces os sentís realmente visionarios, que se han cumplido muchas de las cosas que decíais hace ya más de dos décadas?

Nosotros somos historiadores del futuro como Hari Seldon, de "Fundación" de Isaac Asimov. De los cuatro aviadores, tres somos historiadores, y pensamos que efectivamente si absorbes la información del pasado y el presente, puedes desarrollar la hipótesis del futuro.
Por ejemplo recuerdo yo una frase del "Nuclear sí" que dice "los niños mutantes montando en las motos" y siempre se me vienen a la cabeza todos estos bacalas que proliferan tanto hoy día...
Y fíjate que hablábamos de una época en la que las chicas ni salían a la calle. Me acuerdo de Olvido (Alaska) que iba por la calle a las dos de la mañana vestida de leopardo, y todo el mundo diciéndole unas burradas increíbles...era verdaderamente una hazaña ir así en esa época.


¿Qué opináis de la escena electroclash española? ¿os sentís un poco los padres de ellos?

De alguna manera hemos contribuido a pensar que todo el mundo puede subirse a un escenario. Es el mismo concepto que el punk en el 77, el "Do it yourself". Puedes coger ahora un ordenador, una playstation, te subes a un escenario y a cantar, es una actitud. Me parece beneficioso que haya gente que no respete las reglas y en un momento dado, a base de cuatro letras divertidas e inteligentes pues monten un grupo. Después de todos ellos quedarán tres o cuatro cosas importantes. Hace 25 años, cuando el technopop empezó no se desarrolló del todo, la tecnología no nos acompañaba ni para los directos ni para la grabación, ni para nada, y hoy en día es precisamente cuando podemos estar cómodos, desarrollar nuestras ideas y continuar en ese punto. Desde finales de los ochenta hasta mediados de los noventa no hubo nada, hasta las fiestas rave, o el estallido del techno en Chicago que volvió a resucitar la música de baile.

¿Por qué ha habido tantos miembros en el Aviador Dro?

Ha habido muchos "obreros especializados", creo que entre dieciocho y veinte. Cada uno tenía su desarrollo, trabajos e ideas y el Aviador Dro es un equipo. De los originales quedamos yo y Arco Iris que entró un año más tarde. Hay obreros que están invitados a volver cuando quieran.

¿Qué queda de la idea original del grupo hoy día?

La idea es la misma: la capacidad revolucionaria de la ciencia y la tecnología y la música pop. Cada vez que sales a la calle o enciendes el ordenador estás cometiendo un acto político. Nosotros queremos el futuro de una manera y éste no viene a ti pasivamente. Tienes que estar todos los días construyéndolo. Y a lo mejor luego el futuro no es exactamente como tú lo pretendías, pero en la misma lucha del día a día está la razón de ser. Si queremos que haya una federación de planetas algún día y que 250 banqueros no gobiernen el mundo, hay que ir haciendo cosas desde ya. Lo que decíamos nosotros del tipo "movimiento ciudadano": ahora a través de internet están sucediendo cosas interesantes, como el fenómeno Michael Moore o la lucha antiglobalización. Son ejemplos de tecnología utilizada como herramienta de cambio. Hace 25 años esto era tabú, no se entendía. Se pueden transmitir ánimos a las neuronas y a los pies al mismo tiempo, sin mayor pretensión. La energía científica se mantiene en el espíritu como siempre.

¿Qué fue lo primero que escuchaste y dijiste: "esto es lo mío"?

Somos amantes de los movimientos de vanguardia de principios del siglo pasado y de la literatura de ciencia ficción. Empezamos haciendo fanzines en el 1976. Y para mi el detonante fueron los Sex Pistols. No hace falta papel, con una guitarra y un teclado se pueden hacer más cosas. Editábamos 500 fanzines y la mitad acababan tirados a la basura. Inmediatamente después escuchamos el "Man Machine" de Kraftwerk en el 78, y eso fue como un reventón, no sabíamos nada, ni como lo hacían, ni como era posible conseguir aquello. Lo único que supimos era que eso queríamos hacer y hacia allí nos dirigimos. Pusimos un anuncio en una revista buscando gente que le gustase el rock alemán, eramos fans de Faust, Can...en definitiva del Krautrock. Acudieron parte de lo que hoy es "Esplendor Geométrico" y así se fundó Aviador Dro.

¿Con qué grupo os gustaría colaborar, con Devo o con Kraftwerk?

Quizás el pilar más importante es Kraftwerk, porque ellos lo empezaron todo, pero musicalmente puede que estemos más cerca de Devo porque somos más rockistas, sobre todo en directo. Posiblemente, la colaboración fuese más beneficiosa con Gerald Casale o Mark Mothersbaugh.

¿Cual es el último disco que has escuchado?

El disco que más escucho en casa es el último de Client que me parece estupendo, además de chk chk chk, que bueno, aunque parezcan unos Talking Heads de segunda fila, tienen su punto. Por lo menos se salen un poco de lo típico.

En vuestro último disco, "Confía en tus máquinas" hay numerosas referencias a momentos difíciles, sobre todo en títulos como "El Año de las Turbulencias", "En la Tierra no hay Comida", "Frío"...

El disco era mucho más oscuro. Empezamos a hacerlo en el 2001: fue un año bastante complicado, teníamos un grupo llamado Krypton que justo en ese verano falleció la cantante. Después pasó lo de las torres gemelas, y ella era periodista y lo habría estado cubriendo. La sensación fue frustrante. Pensábamos hacer un disco apocalíptico, como parte del fin del mundo. El cambio político también se hizo notar, porque muchos de los temas que se iban a incluir en el álbum estaban dedicado al gobierno anterior.

Te lo quería preguntar por eso, porque al principio del concierto has dicho, "esta noche somos más rojos que nunca".

(risas)... sí, también era por las luces que teníamos en ese momento, que eran solo rojas. Yo me considero anarquista, antipolítico. Construir un mundo en base a una utopía anarquista no puede pasar sin una etapa socialista. Desde luego lo que no puedo soportar es el ultraderechismo que ha sufrido España en los últimos años, sobre todo en Madrid, que ha sido nauseabundo. Realmente ha habido canciones de "Confía en tus máquinas" que han dejado de tener sentido, y espero que jamás lo vuelvan a tener (risas). Aunque las guardamos por si acaso (risas).

¿Qué es lo que nunca harías sobre un escenario?

Yo intentaría no aburrirme nunca, y no aburrir a la gente que va a vernos.

¿Tenéis algo pendiente con la banda?

Antes era ir a Alemania, pero fuimos el año pasado. También estamos intentando saltar el charco e ir a México, o algo aún más difícil, que me obsesiona, que es llegar a tocar en Japón. Espero que en los próximos veinticinco años lo consigamos (risas). Un concierto en Tokio o en Osaka tiene que ser fantástico.

¿Cuánto confías realmente en las máquinas?

¡Tenemos que convertirnos en cyborgs! (risas). Las máquinas son nuestras herramientas...

¿Pero y si se llegaran algún día a rebelar?

¡Si se rebelan y nos sustituyen fantástico! Desde luego, para nosotros un ordenador, a nivel cósmico debe ser mucho más raro que un bosque de pinos, se pongan los ecologistas como se pongan.

¿Qué me ha pasado a mí para que esté yo aquí haciéndote una entrevista y adorando tu música? ¿Cual ha sido la chispa?

Probablemente la gente que pasa de nosotros se puede ver influida por dos cosas: no nos han visto en directo es una de ellas. -(la segunda no me la llego a decir)- El Aviador Dro es una actitud, es un concepto, una información, un grupo de pop en el que intercambiar ideas y emociones. Somos diferentes en ese sentido, la gente que le gusta, pues bien. Como ateos que somos, deberíamos gustar a un 5% de la humanidad. Hace 25 años la gente no entendía nada de esto.

¿Cómo reaccionaba el público de entonces?

A nosotros nos parecía divertidísimo ver que la gente nos tiraba botellas llenas de arena (¡¡¡¡). No existían las latas en nuestros conciertos, los vasos de papel si (risas). Y las botellas no eran de plástico, eran de cristal ¡! Y como pensaban que el cristal de por sí no iba a hacer suficiente daño, las llenaban de arena...o de agua. Recuerdo en Avilés aguantar una lluvia como de trescientas botellas de litro. Arrancábamos con el "Nuclear sí" y era un abucheo continuo. Mi única preocupación era que no le cayese ninguna botella a mi sintetizador, porque había invertido mis ahorros de diez años. Al final no le dieron al sinte, sino al bajista, le reventaron la cabeza. Arturo, por aquel entonces cantante y ahora miembro de Esplendor Geométrico, y yo bajamos a pegarles a los 1500 hippies que había allí abajo. Claro, la gente se quedo perpleja y nos hizo un camino como en el mar rojo y salimos por la puerta de entrada milagrosamente vivos.

¿Y cómo os sentís ahora?

La sensación que tengo es que el mundo que nos rodea ahora mismo está más en consonancia con la música que hacemos y nos es más fácil llegar a la gente.




Por: Antonio Bret  


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