Film

Largo Domingo de Noviazgo | Jean-Pierre Jeunet | Francia | Warner Sogefilms | 2004

Muchos esperaban ansiosamente el retorno a las pantallas de Jean-Pierre Jeunet. Todo un reto por su parte, ya que superar el éxito de su anterior película, "Amelie", suponía una tarea ardua difícil. Pero el carisma de Jeunet y su valentía, le han llevado de nuevo a retomar las riendas de ese cine narrativo y cuidadoso que ya le caracteriza.

"Largo Domingo de Noviazgo" ("Un Long Dimanche de Fiançailles") es un film con los tintes que hacen auténtico al cine de Jeunet. Claro está, que la huella marcada por la historia de la joven francesa de cara angelical y conducta semejante, han calado hondo en la carrera del cineasta, repitiendo ingredientes como el reparto, empezando por Audrey Tautou y acabando por Jean-Pierre Becker, hasta la forma compositiva de su obra, entre lo picaresco, el cuento y la tragedia, que en esta historia se acentua algo más, prescindiendo del lado cómico de la misma y devolviéndole el realismo. Quizás esto sea debido a que a la hora de apostar tanto Jeunet como su habitual guionista, Guillaume Laurant, han adaptado el argumento de la novela de Sébastien Japrisot del mismo nombre para su nuevo proyecto, y esto les haya llevado a madurar algunos aspectos que en películas como "Amelie" no estaban presentes, dado a que se trataba a una historia más básica y sencilla con la única intención de enamorar al espectador a través de un aura onírica. En cambio en "Largo Domingo de Noviazgo", a parte de contar con unas estupendas interpretaciones y una iluminación en acorde con la época en la que transcurre la historia, se intenta ir más allá, uniendo filtros dramáticos, como el hecho de que esté ambientada en plena Segunda Guerra Mundial, con dosis de intriga y tomas paisajísticas.
Pese a que la película llega a las casi dos horas de duración, "Largo Domingo de Noviazgo" contiene en la cadencia de sus imágenes un ritmo que hace que el espectador permanezca enganchado a la pantalla hasta el último de sus fotogramas. Fotogramas que saben combinar a la perfección los planos cortos con amplios travelings que encontramos de forma bella, por ejemplo al final del film. Las luces, como hemos dicho, también juegan un papel importante, combinando los tonos sepia, semejantes a los de una fotografía antigua, con los tonos más grisáceos, cuando se habla de la guerra, por ejemplo, en el que se contrastan también los estados de ánimo de los protagonistas, todo gracias al trabajo de Bruno Delbonnel.

La sobriedad de la propuesta de Jeunet, quizás le acerca más a sus primeras películas, aunque esta vez ha jugado con la baza de la inversión de algún magnate hollywoodiense que ha sabido ver en la obra su talento, que le ha llevado a trabajar al mismo tiempo a un lado y otro del Océano Atlántico, aunque en obras tan distantes como "Delicatessen" o "Alien Resurrection". Esa sobriedad descarna la vida y se bebe su contenido, dejando siempre paso a la esperanza y los buenos sentimientos, de todos modos.
La película nos narra como la joven Mathilde, pierde la pista de su novio Manech tras la segunda guerra mundial con el que se encuentra "unido por un hilo", según sus propias palabras. Todos los que la rodean intentan persuadirle de que de por hecho de que el muchacho no va a volver, pero su tenacidad y esperanza, harán que Mathilde vaya componiendo ese gran puzzle que le acerque hasta su amado, mientras va descubriendo las atrocidades de una cruel guerra.
La película podría caer en la típica película basada en amores desesperanzados en los que él o ella busca a su amante para descubrir una cruel realidad, o incluso acabar bien. Pero no es el caso, el film de Jeunet va más allá, aunando la crónica descriptiva, el romance, el suspense y hasta la acción.







Por: Álex  


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