Indie
La Habitación Roja | "Cuando No Quede Nada" | Mushroom Pillow | | 2007
Los grandes grupos es lo que tienen, si son buenos y de calidad, sus discos se esperan como algo que no llega nunca; si son grandes grupos pero de calidad mediocre, sus discos llegan sin haberlo pedido nadie. La Habitación Roja se encuentra entre los primeros, en la actualidad de la escena española son de los grandes, de los que cada EP o largo causa revuelo y expectación. Y tras dos años de espera entre largo y largo, por fin tenemos otra joya que incorporar a la colección.
Destapan la incógnita, que ya ellos negaban, de si el sonido de "Dirán que todo fue un sueño" (2006), que remitía a una primera época con "Largometraje" (1999) como referencia, iba a ser la continuación en su futuro. "Cuando no queda nada" (2007) no sólo parece evitar ese sonido sino que lleva a un peldaño más el iniciado con "Nuevos Tiempos" (2005). Es Steve Albini quien se vuelve a encargar de la labor de producción, quien les vuelve a conducir por ese sonido que ellos buscan. Se podría hablar del desprestigiado término post-rock, de una evolución de la No Wave, de la vía que grupos como Mogwai están desarrollando, pero sería poner un corsé al disco innecesario. Es el sonido de La Habitación Roja con diferentes estilos de referencia, no hay más.
Lo más destacable es esa chispa que llevan las letras, la ironía buscada en “Tened piedad del expresidente”, donde incluso la prensa “independiente” se lleva alguna que otra torta, están impregnadas de una carga social que antes no tenían salvo excepciones, el single pesimista de “La vida moderna” o la historia de amor decorada con la realidad triste en “Paris ardiendo”; sin que ello conlleve a la falta de su tema principal desde su primer disco: el amor.
“Esta no será otra canción de amor” recuerda incluso al tema de Josele Santiago “Mierda de mago”, “Hoy”, “Los amantes y la paz” la más calmada del disco, junto a “La destrucción o el adiós” que luego rompe y finalmente la que cierra y da título al disco, “Cuando ya no quede nada”. Más dos canciones que se perfilan como hits en su repertorio: “Posidonia” y “No hay dinero”.
Y luego datos de promoción como masterizar el trabajo en los Abbey Road con Steve Rooke, que han aumentado sus ventas o sus conciertos... sobran. Lo verdadero importante es su música y esta ya se sostiene por sí misma, no necesita ningún plan de marketing para venderla. ¿El disco del año? Porqué no...
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Cuando No Quede Nada
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