Film

Once | John Carney | Irlanda | Avalon Productions | 2007

Para empezar a hablar de "Once" de John Carney, habría que hacer una distinción, si eres músico o melómano, te sentirás más cercano a la historia que si no lo eres. Dicho esto, habría que aclarar que la película no es un musical propiamente dicho, sino que se trata de la narración de los acontecimientos que les suceden a unos personajes concretos que resulta que se dedican a la música, pero que podrían haberse dedicado a cualquier otra actividad u oficio. Aunque, claro, hay que tener en cuenta que el propio Carney es un melómano empedernido y que incluso ha formado parte de The Frames, banda a la que pertenece Glen Hansard quien da vida al protagonista.

Es decir, que no nos hayamos ante un film rodado con la intención de impresionar, sino a una cinta discreta creada por un ferviente amante de la música pop, incluso del indie, por lo tanto, ante un relato totalmente subjetivo y personal. Evidentemente, como en cualquier historia, sea de la condición que sea, las relaciones humanas se entremezclan, y la que tiene siempre más peso es el amor. De hecho hay que tener en cuenta que el noventa por ciento de las canciones compuestas en la historia, hablan sobre alguien amado, perdido o no, a cargo del personaje de Hansard, quien deja claro que no ha podido olvidar s anterior amor y vaga por ahí con el corazón roto hasta que se topa con el personaje de Marketa Irglova, quien a su vez queda prendada por la magia de música, encargada de acercarlos y situarlos donde verdaderamente han de estar, uno al lado del otro.

Acostumbrados a las horas de cintas infumables que últimamente parecen acaparar toda la cartelera, la verdad es que "Once" supone un soplo de aire fresco. Pero no hay que alabar la cinta como el gran qué, la obra que todos estábamos esperando, la gran historia filoso-psicológica que algunos plumillas se han apresurado a ensalzar, lo nuevo de Carney es ante todo algo transparente, algo sencillo pero mucho de ello debido a los recursos limitados que obligan a este tipo de directores a centrarse en los personajes y en la interpretación de los actores, ya que al fin y al cabo es lo único que poseen y su única baza para enganchar al público.

Por eso "Once" desgrana a ritmo de las excelentes canciones de su protagonista, los momentos vividos por gente del barrio, gente corriente, una inmigrante, un músico que toca en la calle y ayuda a su padre en la tienda de aspiradoras. Se inmiscuye en sus sensaciones, sentimientos y pensamientos. Una historia tan real que incluso podría haber sido grabada en clave de documental.

Por: Sara  


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