Electronic Pop

Parker & Lily | "The Low Lows" | Houston Party Records | | 2004

Parker Noon y Lily Wolfe son una pareja de Nueva York. Bueno, eran. Este "The Low Lows" ha supuesto, además de su tercer disco, antes fueron "Hello Hallo" (2001) y "Here Comes Winter" (2002), la ruptura de la relación sentimental que mantenían. El primero era un retrato de los días de vino y rosas, el siguiente ya adquirió un tono más oscuro y este último es la crónica de un ocaso.

Imagina a Broadcast con My Bloody Valentine arreglando a medias una canción de Stephin Merritt para Portishead, pásalo todo por un filtro lo-fi y tendrás, más o menos, cualquiera las diez mini-sinfonías tristes de "The Low Lows". Canciones hechas con rabia por no haber sabido detener lo imparable, por las equivocaciones y por ser-como-soy. Canciones que son un junio oscuro y melancólico y que son trajes de fuego tan brillantes que podrían quemarte los ojos, son flores que se mueren, y son bares perdidos y querer amanecer de nuevo a tu lado. Teclados viejos fabricando melodías agridulces como la de "User’s Guide" o "The Last Good Night", una de las canciones más estremecedoras del año, amor escapándose a borbotones en cada línea "pero esta no es la pelea de siempre / por favor, dime que tú y yo no somos este ahogado feliz / y no me mires y pestañees así / no eres la jodida reina del baile". Una fanfarria descontrolada abriéndose paso en la penumbra, y un murmullo extraño y nostálgico que es la voz de Parker Noon diciendo poco y sugiriendo infinito. Y ahí sigue estando Lily, no sólo es la causa, es también el resultado, y los órganos, y las cajas de ritmo machaconas, la responsable a medias de ese laberinto de vientos helados y cuerdas calientes. Un pequeño caos controlado que desemboca en un sueño, en una huida a uno de esos lugares tranquilos que odia Candy, porque allí ya sabes que te va a pasar, pero es que a veces es bueno no darle tantas vueltas a la cabeza.

"The Low Lows" es cómo pueden llegar a ponerse las cosas en una pareja. Habla de rock y habla de amor, sucio y delicado, lento y violento, perverso y cálido. Y como quien no quiere la cosa, se ha convertido a última hora en uno de mis discos favoritos del año.
Emocionante hasta llorar.


“The Low Lows”






Por: Tiago  


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