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Einstürzende Neubauten | Wam Produccions/Apolo | Barcelona | 2005-04-10

Los que decidieron quedarse el domingo pasado viendo el Madrid-Barça la cagaron, porque la explosión de fuerza, viveza y maestría que pudimos ver en el Apolo con los Neubauten no es algo que pueda verse cada día. Es curioso también que tengan que venir unos viejales para tirarnos sobre la cara donde está la actitud y jovialidad tan escasas últimamente. Por eso y por muchas más cosas, los asistentes a la congregación industrial, salían todos con expresiones de entusiasmo y aceptación, como si hubieran participado en un rito de iniciación donde los germanos introducían su semilla en nuestros cerebros. La religiosidad musical tal vez consista en algo parecido.

La cosa es que desde la marcha de Einheit y la edición de sus dos últimos trabajos, "Silence is sexy" y "Perpetuum Mobile", editado hace poco, la banda de Berlín Oeste se ha vuelto más accesible. La voz toma una mayor importancia y los temas adquieren el status de canción; hay mayores espacios para la melodía. Pero una accesibilidad que convive todavía con el ruidismo y cacharrismo iniciales, pues los Neubauten salen al escenario con todo un séquito de cosas capaces de hacer sonidos tan extraños como raros: tubos metálicos, basura reciclada giratoria, placas metálicas, pistones neumáticos o lijadoras eléctricas. Todo ello dirigido por un Blixa Bergald imponente, capaz tanto de gritar con extrema furia como de cantar sentimentalmente en ese alemán grave que sale de la garganta vibrantemente.

La banda, que hizo un parón de veinte minutos en la mitad de la actuación como en los garitos de jazz, demostró que la posibilidad de transgredir los marcos musicales establecidos no es algo destinado únicamente al punk, ni mucho menos. Ni si quiera el punk es ya algo transgresor. Los Einstürzende Neubauten, - "Demoliendo Edificios Nuevos" – pueden jactarse de no haberse dejado llevar por las corrientes modernistas y de seguir una línea y un concepto durante sus veinticinco años de historia. Ha habido evoluciones y cambios pero es que estar casi tres décadas haciendo justo lo mismo es sólo para zumbados y no es nada humano ni racional. Los zumbados son precisamente el público que espera un esteticismo total en su banda preferida. Cuando Metallica lanzó el "Load", por ejemplo, muchos estuvieron a punto de suicidarse y cualquier fanático los hubiera acuchillado si hubiera podido. Eso es una mierda.

Los Neubauten tocaron muchas canciones de sus dos últimos discos, a destacar, "Sabrina", "Selbstportrait mit Katar", "Perpetuum Mobile" y "Die Befindlichkeit des Landes". También tocaron temas antiguos como "Ende Neu" y la vitoriosa "Salamandrina". Para la fantástica "Youme and Meyou" del último álbum, hicieron subir al escenario unos tubos de plástico muy largos que al golpearlos sonaba el sonido del bajo. Todo un pasote, pues al oír el tema en el disco jamás te imaginas que esté grabado con un tubo gigante golpeado con bastones... Todos teníamos ojos de búho con las pupilas dilatas por la luz. La luz de la Verdad. Pues los alemanes ejercen esa difícil tarea de introducir lo humano dentro de lo maquinal, o dicho de otro modo, buscar qué hay de humano en lo maquinal, o mejor: lo impreciso en las máquinas. Por eso utilizan pistones de aire y toda esa basura reconvertida en piezas uniformes capaces de sonar. Y es que hace ya veinticinco años que Blixa y Unruh decidieron vender sus instrumentos para hacer música con lo que encontraran tirado por la calle.

Jochen Arbeit, el guitarrista de la copa de vino, mira con desdén al público en las canciones que no toca la guitarra. U.N. Unruh, el señor de los ruidillos y golpes metálicos, es un tío calvo pero con los pelos levantados. Alexander Hacke parece un motero salido un de tugurio de Denver. Ash Wednesday, el de los teclados y programaciones, está aislado en una esquina interior del escenario y permanece absorto mostrando su hebilla majestuosa. Rudi Moser, el percusionista y golpeador de placas metálicas tiene pinta de rockabilly con ese flequillo. Ya ves Andrés. Los Neubauten, hay que decirlo, sonaron con rotunda efectividad y dejaron sin respiración a los más caramelosos. Te pueden gustar más o menos sus discos, pero no puede negarse que en directo son de lo mejorcito que se pueda ver actualmente. Concierto para reflexionar y replantearse las cosas. ¡Viva el golpear de basuras y metales! ¡Hala Einstürzenden Neubauten!




Por: Jöel Iriarte  


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